Esta mañana el cielo se ha hecho cruces (la estela de dos aviones que cruzaban sus destinos perpendicularmente), el acto III de la música "El ocaso de los dioses" me ha salvado de una muerte horrible en manos del asesino que quería matarme en sueños (tanta serie policíaca no debe ser bueno) y por fin me he enterado qué es eso de la niña de Rajoy (¡fíjate!).
El servidor del trabajo ha caído con lo cual me permite tomar un respiro antes de ir a tomarme el café que terminará de despertarme. Y hoy, una vez más, siento que vivo.
29 febrero 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




3 comentarios:
¡Que no es poco!.
Es una maravilla sentirse bien con las cosas más sencillas.
Un besazo, nena
Bonita forma de empezar un día...Una maravillosa música que te salva de una muerte segura...es puro cine, Tha ;)
(también em enteré ayer de lo de la niña de Rajoy, escuchando al Guerra)
me alegra leerte así, feliz.
Besos y felices despertares.
Mientras la niña de Rajoy no sea la de El Exorcista, todo irá bien... Supongo. Besos, maja.
Publicar un comentario