No se qué ocurre últimamente con mi vida, parece como si me estuvieran dando una lección, o tal vez, sin pretenderlo, la estoy dando a los demás, no estoy muy segura.
El viaje a Barcelona, al margen de turístico (como se aprecia en las fotos del vídeo de más abajo), resultó esclarecedor. Conversaciones entre dos parejas, actuando, las más de las veces, como moderadora.
Llegué a la conclusión de que estaba muy bien como estaba, es decir, sin pareja. Y es que no quiero alguien a mi lado a toda costa y pasando por cualquier cosa. Da la sensación de que las personas no sabemos estar solas y con tal de alejar la supuesta tristeza que provoca la soledad, somos capaces de juntarnos con lo primero que nos llega, engañando al corazón.
Me iba a pasear con mis amigas y charlábamos... Una noche me fuí a la cama con la idea de que removía mierda, esos posos que van quedando en las parejas y que no se filtran, acumulándose en el fondo y dando la apariencia de que todo va bien hasta que terminan por rebosar el vaso. Y no es por lo que yo dijera, sino por lo que escuchaba.
Creo que la mayoría se sienten bien conmigo y se sinceran. Lo malo de la empatía es que a veces me produce un terrible peso que no se si soy capaz de sobrellevar. He llegado a convertirme en una especie de terapeuta sin título y últimamente hay mucha gente que me dice "te quiero", y se que lo dicen de corazón, pero cada vez me siento más y más insignificante y poco digna de tanto cariño.
Hoy la tristeza me envolvió, bien pudiera ser que barruntara las lluvias...