22 febrero 2007

Tras la ventana


Hay acontecimientos, sucesos, o simples momentos, que hacen que te suba una especie de cosquilleo, como de felicidad, hacia el corazón...
Hoy me he dado cuenta de uno muy sencillo: cuando vuelvo a casa caminando por la calle y veo, desde afuera, la luz encendida del cuarto de estar de mi casa, sabiendo que ahí dentro... viven mis hijos.



Y cuando, además, se oye a la niña tocar el piano...

7 comentarios:

Apesardemi dijo...

Son aquellas pequeñas cosas ...

Esos instantes de felicidad se deben, casi siempre, a "pequeñas" cosas que son las que, de verdad, importan :)

Buen día, Tha.

Cobre dijo...

Estoy de acuerdo con el compi de aquí arriba.
Eso es lo q verdaderamente nos llena y nos hacen felices, solo q vivimos tan deprisa q muchas veces ni nos damos cuenta y perdemos el tiempo buscando.
Me encnta q te sientas así. Y ya queda menos para la primavera ;))

Un besazo, preciosa

Para, creo que voy a vomitar dijo...

La grandeza de las cosas chiquititas.

Toca el piano..., entonces ya me ha enamorado! :)

Alvaro dijo...

Ea, pues eso. Que me alegro.

Un saludo

Rosenrod dijo...

Ese detalle de ver tu casa iluminada es una maravilla, Tha... en el fondo, creo que es lo que todos buscamos.

Un beso muy fuerte

pilar dijo...

qué bonito, Tha. :))

Mando besos para esa ventanita

Manuel Márquez dijo...

Precioso, compañera. Con tu permiso, me lo guardo para cuando me llegue el momento...

Un abrazo.