10 mayo 2007

Aquí... esperando...

¡que se cuezan las malditas judías pintas!! Me he empeñado a fuego lento y ahí están haciéndose las duras...


Mientras, pongo la foto del regalito que me hizo mi hija pequeña por el día de la madre. En casi todos los colegios han suprimido actividades de este tipo y no lo entiendo porque a los niños les gusta hacerlos y a los padres recibirlos.
...
Como siguen estando tiesas las tías (bueno, las judías) contaré que comentando hace unas semanas con un amigo, sobre la educación de hoy en día en casas y colegios, me contaba éste sobre la conveniencia de volver a utilizar el "usted" en las aulas. "Bueno -le dije- tampoco tenemos que llegar a esos extremos pero sí que es verdad que el respeto se ha perdido en unos y otros lugares". Me cuentan los niños episodios escolares que te hacen pensar en lo mal que lo estamos haciendo si no se respeta ni al profesor (caso aparte es de aquellos "docentes" que van de "colegas" y luego se encuentran con lo que han buscado, claro...). Había un texto buenísimo en un pogüerpoint que me mandaron el otro día: "somos los últimos hijos regañados por los padres y los primeros padres regañados por nuestros hijos. Los últimos que le tuvimos miedo a nuestros padres y los primeros que tememos a nuestros hijos. Los últimos que crecimos bajo el mando de los padres y los primeros que vivimos bajo el yugo de los hijos. Lo que es peor, los últimos que respetamos a nuestros padres, y los primeros que aceptamos que nuestros hijos no nos respeten." ¡Ahí es nada! y me voy que ya están hechas las judías...

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Que ricas deben haberte salido las judias! De rechupete, seguro. Y que razón tiene el texto que has colocado.

Besos, Tha

Anónimo dijo...

¿Me invitas a comer esas judías pintas?
El respeto mutuo y el principio de autoridad se degrada en todos los niveles, familia y escuela incluídos. Lo estamos haciendo todos mal.
Un besico

Manuel Márquez dijo...

Querida compañera; espero que las judías te hayan salido buenas y hayas dado buena cuenta de ellas (es lo previsible, dada la hora).

En cuanto a las otras dos cuestiones, sobre la más liviana, la de los regalos del día de la madre, a mí no es que no me gusten, pero todo lo que sea hacer labor de "zapa y derribo" a los designios del Corte Inglés, no me parece mal...

Y en cuanto a la segunda, que sí que es para estrujarse los sesos a conciencia, porque su calado e influencia son bestiales, tampoco sé muy bien qué decirte. Yo tengo la impresión de que en este tema, como en tantos otros, las tendencias sociales suelen empezar siendo pendulares (y, en consecuencia, se pasa de un extremo a otro del arco), y, con el tiempo, si llega a haber ocasión, por la estabilidad, se van remansando. Es probable que ahora estemos en el otro extremo del péndulo (después de la represión, el libertinaje, simplificando muchíiiiiiiisimo...), pero yo estoy convencido de que terminaremos llegando al punto medio ese en el que se suele decir (no sin razón) que radica la virtud. No será fácil, desde luego, pero lo conseguiremos. Espero...

Un fuerte abrazo (y gracias por inducir la reflexión...).

siouxie dijo...

Los padres que queremos hacer algo para que ésto no nos suceda con nuestros hijos, ya lo hacemos, o al menos lo intentamos. Otra cosa es que nos desautoricen los abuelos, el otro co-creador de la criatura, etc. Pero hay que mantenerse firme, mientras aún son manejables.
Está muy bien que sepan que sus papás son "gente deputamadre", pero que sepan también que no pueden sacar los pies del plato o pinchan en hueso.

Mar dijo...

Cuando queráis os invito a una sesión de estrellas aliñadas con luz de luna pero a judías pintas, de momento, no me lo pidáis :)
Últimamente estoy de tira y afloja con los adolescentes... da miedo que la cuerda se rompa pero más que no sepan vivir la vida.
Besos a tod@ssss.

Anónimo dijo...

Bueno, pero siempre quedarán buenos hijos... ¿No? Bueno, al menos los tuyos y yo, bueno... no perdamos la esperanza de que las cosas cambien. Monísimo el tarrito de sal de colores :)