10 abril 2007

Deshumanizados

Contaba Eterna hace unos días como las "humanidades" van quedando atrás en aras de profesiones y estudios con más "salidas". Hoy saltaba una noticia de un experimento con uno de los mejores violinistas del mundo, ofreciendo un concierto en el metro. Sólo una viandante se dignó parar a escuchar. La pregunta que se hacía el periódico es si tenemos tiempo para la belleza. Pienso que más que tiempo lo que nos falta es el sentido de la belleza. Muchas veces aunque se disponga de horas, minutos o segundos no nos percatamos de un olor, de una música, de unas risas, del vuelo de un pájaro, de un libro, de una fotografía... Todo parece que debe hacerse con un fin determinado que nada tiene que ver con el placer sensual sino más bien económico.
Me niego a perder el "sentío" o mejor aún... quiero perderlo del todo y disfrutar la vida.

18 comentarios:

Mar dijo...

Es impresionante ver el vídeo de como la gente pasa al lado del violinista y ni siquiera lo miran...

Anónimo dijo...

Hum... es que vivimos en una era donde lo único q prima es el dinero, vivir cuantas más experiencias mejor, pero sin pararse a disfrutarlas. No creo que hayamos perdido el sentido de descubir la belleza (tú no lo has hecho) sólo que eso, que estamos preocupados en otras cosas como para ponernos a buscar la felicidad en las cositas pequeñas. El video es m-o-r-t-a-l.

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Ayer releía Las Horas por enésima vez y Richard decía que la belleza es una puta...

Pues a mí de vez en cuando me gusta ir de putas :)

Anónimo dijo...

En el metro de Madrid, más concretamente en la estación de Canal, todos los días hay músicos. Algunos un señor tocando la trompeta, otros un señor tocando el violín, ambos con una maestría q pone los pelos de punta.
Me he pasado tres años yendo y viniendo en esa estación y por muchas ganas q tuviera nunca me he parado a escucharlos, me limitaba a escuchar la música desde el andén pensando q algún día lo haría, pero dejándome llevar por las prisas de siempre, dándome cuenta de lo q tu ahora mismo dices pero sin hacer nada. Idiota q es una..
Besos, preciosa

Alba y Alvaro dijo...

Oimos ayer la noticia y estuvimos, precisamente, comentandola. Curioso. Cada vez que vamos en metro, normalmente es para ir a trabajar, con las prisas, o venir de trabajar, con más prisas aún por llegar a casa y descansar. Generalmente, no nos paramos a escuchar a la gente que esta tocando, lo oimos, sí, pero nada más. Y de verdad que hay gente que toca de maravilla. Una pena.

Muchos besos

Rosenrod dijo...

Lo que más me aterra es que eso, para qué nos vamos a engañar, podría haberme pasado perfectamente a mí... Salimos de casa y descolgamos la coraza de la percha de al lado de la chaqueta. Y así nos va...

Un beso!

Manuel Márquez dijo...

Pues sí que resulta triste, compañera, vaya que sí. Y, sobre todo, comparto, desgraciadamente, el comentario de Rosenrod, lo peor es que tampoco estoy exento de ser una víctima/verdugo más de ese fenómeno. No creo que sea un problema de sensibilidad (de falta de ella), sino de tiempo; o, más bien, de cómo nos ha dado por tratar nuestro tiempo. Fatal, lo hacemos fatal...

Un abrazo

siouxie dijo...

Pues yo, ante los buenos músicos callejeros, (que los hay nefastos) siempre me paro un poco a escuchar, les sonrío como agradecimiento y les doy un euro. Son los conciertos más baratos a los que puedo asistir. Pero claro, aquí no hay tantas prisas, esta ciudad no es Madrid, y los suelo encontrar, a estos músicos, en parques a los que voy a dar un paseo sola o con mi Almudenita.
No soy mejor que ninguno de vosotros ni que nadie, eh?, por supuesto, pero se ve que ando con menos prisas :).
A partir de ahora, ya sabeis :) , invitad a un café a esos músicos que vayais encontrando, aunque se lo tenga que tomar solillo después del concierto :)

Mar dijo...

En navidades puede escucharse en el Paseo Independencia o en la calle Alfonso, en Zaragoza, un violín con las más dulces melodías. Pero, si soy sincera, lo que más me atrae de la violinista, una mujer de rasgos nórdicos, es la dulcísima sonrisa. Me parece increíble, no que la gente no pare para escuchar, sino que no se dejen ilusionar por esta hada de invierno.
Cuando volvía del gimnasio había una nube enorme en el horizonte, blanquísima, como pintada al óleo.
Dentro de una hora, si las nubes, las luces o los edificios no lo impiden, se podrá admirar el planeta Venus, al oeste junto a la constelación de Tauro.
Me encanta la melena morena brillante de mi hija pequeña.
Seguro que todo el mundo, en algún instante, habrá disfrutado algún pequeño detalle ¿a que sí? ;)
Besos a tod@s

e-catarsis dijo...

Pues si, la verdad es que asi de superficiales y frívolos somos, si es en el Palacio Real...el tío es un Maestro si está en el metro un pringaó...patético...patéticos...

Es como aquella estupidez que colgaron en el Guggenheim...toda la peña horas haciendo...hummm...ahhhhh....ohhhhh

Sin comentarios

siouxie dijo...

Ay tha, qué razón llevas, para mí no hay color más perfecto y delicioso que el de las mejillas de mi hija :)
MUAK MUAK MUAK!

maria josé dijo...

Yo también me niego a perder el "sentío", como bien dices, Tha.
Besazo

Anónimo dijo...

Toda la culpa la tienen la putas prisas. Vamos tan aprisa que no nos fijamos en nada. Lo grande es bonito, pero también lo es lo pequeño, y para ver lo pequeño nos tenemos que detener. Que corran los demás. Yo me quedo a oír al violinista y a ver a las hormigas trabajar.

LOLITA LOP dijo...

pues yo soy de los bichos raros que vive por y para la belleza ... me encanta , me pierde ... cualquier cosita ...me engancho con los colores de las nubes , con el contraste que hacen los tomates en la frutería sobre el fondo azul de las cajas de cartón ... con los ojos de la panadera ( y se lo digo ) ... con los olores , y con los sonidos , ¿como no ?... y pienso que es precisamente en las cosas mas sencillas y mas cotidianas donde se encuentran la mayor esencia de la belleza ... me desgasto la vista , pero es mi vida ... ¿ quien da mas? ...ayyy las pecas de mi niño , el color super marronazo de sus ojos y su pelo negro brillante de los que ya no se hacen ....

un besazo guapetona

LOLITA LOP dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Apesardemi dijo...

También creo que el problema está en las prisas que nos llevan de un lado a otro sin permitirnos parar, haciendo que siempre dejemos muchas osas para otro día.

Muy penoso.

Joan dijo...

Increíble, iba a postear prácticamente lo mismo que lolita lop. Iba a decirte que la belleza también reside en lo cotidiano, porque precisamente hablaba el otro día con un amigo del olor a café y a pan tostado. Son dos aromas que dan calor casero, ¿verdad?

Pilar Nieto dijo...

Dirás que estoy loca... que ni al caso... Harry Potter siempre se ha preguntado cómo es que estando la entrada al callejón Aley tan a la vista, ningún humano se ha percatado de ello. Así pues pasa la vida diaria... Poco a poco el humano se concentra en sí mismo... los demás que sean ellos y sus broncas... Hace no mucho veía a una chica llorar... nadie le preguntó qué pasaba o si se le podía ayudar... un simple abrazo si afán de respuesta puede sanar la herida más profunda.

Saludos