10 marzo 2007

¿Heridas leves?

Cada vez estoy más convencida de que solo si priorizamos el cariño sobre las leves ofensas, podremos tener esperanza. Cuántas personas se enfadan con sus propios hermanos para toda la vida y si te pones a analizar las faltas cometidas, no estaban al nivel del castigo recibido. ¿Tan fácil es olvidar el vientre que te abrigó, las risas cómplices de niños, los juegos...?
No entiendo esos enfados, de verdad... ni entre los amigos tampoco, es tal el desperdicio de energía...
Y no es que sea mi caso, pero lo tengo cerca. Y me entristece mucho que en familias numerosas donde tantas alegrías y sinsabores se han vivido, llegada la edad adulta cada uno desaparezca por su lado y no quiera saber nada de nadie. Y pienso... que ese es un mal ejemplo a nuestros niños.
Al final cada una de esas lanzas envenenadas termina por herir los corazones, sino matarlos.

5 comentarios:

Apesardemi dijo...

Totalmente cierto, en la mayoría de las ocasiones pesa más el orgullo o la cabezonería. No son actitudes sanas.

Besos, Thalatta.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo nena, se desperdicia demasiada energía en esas gilipolleces, en esos odios infantiles y, muchas veces, absurdos. Pero también hay ocasiones en las q es mucho el daño q las personas pueden hacer. En ese caso yo opto por la indiferencia.

Besazos de buenos días, Tha

The Seeker dijo...

Como dice un blog que tienes enlazado ahí a la derecha... la mierda ocurre. Nadie es inmune a volverse un miserable.

Yo, por mi parte, hago lo que está en mi mano: intento no quedarme demasiado lejos de mis hermanos, de mis sobrinos. Son tantos los buenos recuerdos, a pesar de los roces.

Quiera dios que estemos siempre cerca, aunque estemos lejos.

Un besote, Tha.

Manuel Márquez dijo...

A los buenos días, compañera. Hermosas y sabias palabras las que viertes en tu reseña, que podría suscribir punto por punto. Me temo, de todos modos, que es ése un tema en el que juega mucho la predisposición, la querencia personal, y pocas cosas hay en esta vida que más esclavos nos hagan que ésas: qué complicado escapar de sus cadenas...

Un abrazo.

Pol dijo...

Ciertamente sucede...por nimiedades dejamos escapar relaciones, amistades...que realmente valen la pena, aunque tb hay muchas otras que las mantenemos por el mero hecho de tener sangre en comun, cuando mas que aportarnos, nos quitan...