27 octubre 2006

La ruta de los lagos


Me he despistado un poco con esto de contar el viaje a Las Landas y ahora tendré que recurrir a planos para recordar todos los lugares que visitamos ese día.
Me desperté temprano, antes de amanecer, y luego esperé a que saliera el sol tras la casa principal del hotel y sacar fotos. El día amanecía transparente y cálido.
Después de desayunar opíparamente, nuestra primera parada (¡cómo no!) fue en una de esas playas paraiso de surfistas. La verdad es que es hipnótico verlos con su tabla ir al encuentro de la mar y allá a lo lejos tratar de subir y mantenerse. Absolutamente todos tenían cuerpos atléticos, más altos o más bajos, pero esbeltos. O también te quedabas absorta en los sonidos y olas, cómo la echo de menos...
El primer lago fue León. Precioso. Más grande que el de Hossegor, muy tranquilo. Paseamos un poco por las orillas, fotos junto al agua, breves momentos para la meditación.


Después de comer salimos un tanto adormiladas hacia la Duna de Pyla, según cuentan la más alta de Europa, impresionante cuando la ves desde abajo, impresionante lo que ves desde arriba, dantesco y a la vez gracioso lo que nos pasó en ella...
Subimos una escalera larguísima, empinada y escorada a la izquierda. Sentí mi fortaleza, las clases con la bicicleta estaban haciendo su papel y llegué con aliento hasta la cima, esperando a que subiera mi amiga, arrullada entre cantos de grillos.
A un lado era una extensión enorme de bosque de pinos, no se veía más, solo verde y árboles; al otro la bahía de Arcachon, el faro, la playa, la mar...
Nos quedamos un rato allí disfrutando del paisaje. Estábamos eufóricas no sabría explicar la razón, mirando lejos, sentadas, riendo, haciéndonos fotos.
Llegó la hora de bajar y tanto mi amiga como yo no queríamos hacerlo por la escalera (ella no la encontraba segura para sus rodillas y yo temía mi vértigo), tampoco por un "camino" que los turistas habían trazado y que me pareció demasiado cuesta abajo. Así que nos encaminamos hacia la playa para luego bordear algo la duna e ir a parar a un camino que se intrincaba en el bosque. Si antes había tenido miedo ahora estaba casi al borde del pánico porque la parte final del "montículo" era bastante más en declive, pero me armé de valor y solo miré mis pies como se hundían en la arena e iban descendiendo poco a poco.
Una vez en el camino del bosque mi amiga volaba casi entre ramas y arbustos con los zapatos en la mano. Se oía la gente a lo lejos pero no se veía la escalera ni la cercanía de civilización, así que llegado un momento, M.A. decidió volver por donde habíamos venido. No protesté ni nada pero me preocupé por ella y cómo podría subir por algo muchísimo más empinado que las escaleras oficiales, teniendo en cuenta que estaba operada de rodilla.
Al llegar de nuevo a la masa de arena encontramos a varios jóvenes que estaban haciendo lo mismo que nosotras y en mi olvidado francés intenté decirles que el camino parecía no llevar a la entrada, pero resultó que sí sabían a donde llevaba, creo que dijeron "parquigne" que sigo sin tener idea de qué es. Mi amiga no quería saber nada de bosque y quería volver por donde habíamos venido, así que tras arduos esfuerzos volvimos a subir.
Durante esos minutos larguísimos de ver la batalla de M.A. pensé en el 112, en subir sola a por ayuda... pero es una luchadora nata.
¿Que por donde bajamos? por el camino paralelo a la escalera que me había dado miedo en un principio. No hay nada que no podamos hacer, ya se sabe que los peores enemigos somos nosotros mismos.
Una vez abajo, sudorosas, nos reimos de nosotras mismas, soltamos los nervios y bromeamos.
El camino de vuelta resultó también una odisea. El sol nos daba de cara así que era un trabajo enorme correr entre rotondas, carreteras estrechísimas, ciclistas, peatones... Mi amiga estaba muy cansada y yo interiormente culpándome de mi miedo a conducir. Aún así seguíamos disfrutando del atardecer tras las ramas de los árboles.



Llegamos sanas y salvas a Hossegor, cenamos muy bien en un restaurante (buenísima la ensalada con queso de cabra) y ya camino del hotel riéndonos del día que habíamos llevado, un bordillo nos aguó la fiesta y reventó absolutamente la rueda delantera derecha.
Al llegar al hotel hablamos con el recepcionista que nos tranquilizó, quedando para el día siguiente en ir a un taller mecánico.
Cuando subíamos hacia la habitación mi amiga comentó: "¿Sabes que hoy es viernes 13?"

12 comentarios:

Silvia dijo...

¿No os distéis un chapuzón? Porque ese lago incita a tirarse de cabeza según lo ves...y habría sido la culminación perfecta para un día redondo (a pesar del reventón)
Te deseo que esa euforia que sentiste en la duna de Pyla la sientas cada día del resto de tu vida.
Un besazo muy fuerte

Rosenrod dijo...

¡Vaya! Pues sí que lo celebrasteis con ganas... :)

Un beso

LOLITA LOP dijo...

Las fotos son preciosas Tha ... un chute tan potente de naturaleza tiene que renovarte mucho el interior ...

bonito el sitio ...yo no sé si me habría atrevido a bajar ...ufff soy una miedica para estas cosas ....

un beso y buen finde

Mar dijo...

Elo... pues, el agua tiraba de mí pero era tempranito y aunque el día era bueno no lo era tanto como para lanzarse al agua jejeje. Gracias, ojalá tu también la sientas.

Rosenrod.- jajajaja sí, y además sin saberlo (al menos yo, no se si mi amigaaa...)

Lolita.- Te aseguro que hubieras bajado jajajaja. Después del viaje todavía tengo las secuelas de paz y tranquilidad.

Buen finde a los 3. Besos...

Anónimo dijo...

Preciosas fotos, Tha.

Por cierto... ¿cómo puedo cambiar el color de la letra en una plantilla?

{Deberías empezar a cobrar por estas consultas}

Un besote y ¡buen finde!

Mar dijo...

"latraidora", ya te he contestado en tu blog, espero... y bueno no pasa ná, el cobro es muy relativo, habrá quien prefiera o tenga que hacerlo en dinero, mi recompensa es más personal :)
Besos ¡buen finde!

Anónimo dijo...

Un viernes y 13 que mereció la pena ¿no? las fotos son preciosas y el lugar maravilloso.

Besos, aventurera ;)

Vitore dijo...

Buen relato de unos días tan guapos!...

parquigne=parking... me lo he inventado pero podría ser ¿verdad?...

En cuanto a lo del viernes 13, ¿qué culpa tendrá el viernes, el bordillo, la rueda y el 13 del vino?... O no habíais bebido nada...

Besotes!

Mar dijo...

A pesar.- Sí mereció muchísimo la pena, creo que no todos pueden decir que han subido y bajado la duna de Pyla dos veces en el mismo día jajajaja

Vitore.- Ná no es parking, cuando no me entendía con el francés empecé con el inglés y no... parquigne no es parking debe ser algo relacionado con parques, estanques, árboles ¡no se! algo en el campo. Me corroe la curiosidad desde entonces, de verdad..
Ahh y nada de vino jejejeje la alegría y los despistes son naturales :)

Besoss a los dos

pilar dijo...

Vaya fotos Tha..qué ganas de ir allí...la foto de la duna es preciosa.
Y yo que pensé qu e estabas alli para relajarte... si es que en el fondo te va la marcha ;)))

Besos y buen finde

Cobre dijo...

Nena esto si q es un buen viaje, multiaventura!!, y las fotos preciosas.
En el próximo yo me apunto!.

Un besazo

Darkblue7 dijo...

Tuvo que ser un viaje inolvidable.
Y qué ftos más chulas
más besitos... que te he tenido un poco abandonada :(